Recuerdos que valen la pena

Recuerdo el primer día que conseguí montar en bici y mi padre me gritaba eufórico desde atrás. Notaba su mirada orgullosa envolverme y era lo único que me importaba en ese momento, el sentimiento de felicidad que él estaba experimentando. Recuerdo… qué verbo tan poético, connota en sí la esencia de las experiencias vividas. ¿Por qué recordamos algunas cosas y otras las desechamos? La memoria es tan intrigante y también nos juega malas pasadas.

La ciencia dice que recordamos algo con facilidad si hemos estados expuestos a situaciones similares con anterioridad. Lo que recordamos del pasado tiene mucho que ver con lo que aprenderemos en el futuro y con la información que retenemos en el presente.

Por eso, ya nadie habla de Siria ni de la generación de niños que se está perdiendo con lo que ha sucedido. Además, la amenaza del Estado Islámico está dificultado la ayuda humanitaria y ha provocado el cierre de muchas escuelas. Nadie habla de todos los asesinatos que se cometieron atrozmente a casi 200 menores. Pocas palabras sobre una nación en ruinas.

Como Siria, no recordamos a Somalia, Iraq, Ucrania, el Congo, Afganistán o Sudán del Sur, excepto por los mupis en las calles o la cantidad de captadores de socios afincados a la salida del metro que nos lo recuerdan fugazmente.

En cambio, sí hablamos del asesinato en la sede del diario francés Charlie Hebdo porque podría haber ocurrido en la sede de El País en Madrid (que minutos después ya estaba desalojada).
Sentimos el miedo con la cercanía, es algo innegable y normal.
Niño sirio refugiadoPero al menos seamos conscientes que Siria también merece un pequeño hueco en nuestra memoria, aunque en ocasiones se duerma. Lo importante es despertarlo.

Yo había olvidado a Siria, y ayer lo recordé por una noticia en la radio y con todo lo sucedido en Francia. He recordado a Siria de un modo diferente al que he vuelto a recordar el momento en el que hice sentir a mi padre tan orgulloso cuando aprendí a montar en bici.

Recuerdos totalmente antagónicos, pero seguro que este verbo tan poético tiene que tener un fin maravilloso.

Recuerda.

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Dios está furioso y castiga con el ébola

Es difícil discernir lo que es real de lo que no con tanta información que recibimos sobre el ébola pero lo que es innegable es el terror que esta gente está viviendo:

Mujer llora porque ha perdido  a un familiar con ébola

Miedo a la muerte, miedo a los cuerpos inertes de sus familiares y ahora un nuevo miedo: el de la ira que Dios ha desatado sobre su pueblo y ha tenido como consecuencia una terrible plaga, el ébola. La culpa es de las gentes liberianas y de sus constantes transgresiones. Lo dicen quienes conocen a la perfección a Dios.

Ya desde la antigüedad, lo divino ha movido grandes masas y lo ha hace con más fuerza en aquellos que no tienen nada material a lo que aferrarse.

Medios locales han informado que hombres armados están envenenando pozos para matar en nombre del ébola. Otros han publicado que el gobierno está creando cementerios masivos al lado del río lo que preocupa a los vecinos sobre una potencial infección. Reuters habla de cuerpos tirados por las calles de Monrovia durante días sin que nadie se haga cargo de ellos.

La epidemia del ébola, que ya ha matado a más de 900 personas en el oeste de África tiene aterrorizados a los locales, sobre todo desde que ha adquirido este significado divino. Tal es la magnitud de su preocupación por la irritación de Dios que la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, pidió el ha pedido  a todos los residentes que durante tres días recen en sus hogares para que sus pecados sean perdonados.

A esta campaña, se ha sumado el Consejo Religioso Liberiano que además se ha animado a sacar a la luz los motivos del malestar divino afirmando lo siguiente: “El ébola es una plaga. Los liberianos tenemos que rezar y buscar el perdón de dios debido a la corrupción y los actos inmorales (como la homosexualidad, etc.) que continúan penetrando en nuestra sociedad.”Acto seguido les han sugerido a las personas que reflexionen en casa.

Pero según los profesionales médicos que trabajan en terreno, esta medida de pedir disculpas y esperar en casa que al cese el enfado del superior hasta que la pandemia desaparezca no hace más que dificultar las cosas. Muchos liberianos enfermos que acometen esta máxima se van a quedar encerrados sin recibir tratamiento por lo que es muy probable que mueran. De hecho, algunos enfermos han prohibido la entrada de sanitarios a su casa y se niegan a hablar con ellos.

El resultado son más cuerpos tirados en las calles y apilados al lado de los ríos mientras el virus sigue extendiéndose.

Yo me pregunto cuántas vidas le serán necesarias a Dios para aplacar su cólera.

Cómo de necesaria se hace la educación en estos momentos.

La esclavitud de la era modera

La ocurrido de Bangladesh y la reciente tragedia de Camboya en una fábrica de calzado simbolizan catástrofes en el Tercer Mundo impulsadas por los países desarrollados de Estados Unidos y Europa. Ahora comienzan a emerger pactos por parte de las empresas para evitar que hechos espeluznantes como estos vuelvan a ocurrir pero ¿cómo van a sufragar los costes de manufacturación tan bajos para seguir ofreciendo productos a precios tan económicos?

Tan solo cuatro semanas después de que el colapso en un edificio  en Bangladesh matara a más de mil personas, el pasado martes se conocía la noticia de que el derrumbamiebto de un techo en una fábrica de calzado en Camboya mataba  a tres personas y sepultado a otras 50 entre los escombros.

Muchos de nosotros colaboramos con grupos que trabajan a favor de los derechos humanos y luchan cada día para sacar a la luz los abusos deliberados que suplen complejas cadenas globales como la alimentación, la comida, electrónica y productos de consumo que todos usamos. Y más de una vez nos han advertido de que las prendas o muchos elementos que nos rodean están construidos a base de  violar esos derechos humanos que defendemos. Como siempre ocurre en la sociedad occidental, necesitamos una dosis de tragedia para hacernos entrar en razón aunque dentro de un tiempo volvamos a anestesiarnos.

No hay duda de que el trabajo de los empleados de Camboya y Bangladesh son formas existentes de esclavitud moderna como definió el comisario europeo de comercio Karel De Gucht, así como el término “salario de esclavo” ha sido acuñado en la prensa de Bangladesh.

Ha tenido que suceder algo así, para que días después el gobierno de Banglaseh anunciara medidas para cambiar el escenario y permitiera a los 4 millones de trabajadores en el sector textil, previo consentimiento de sus empresas, organizar grupos para crear y proteger sus derechos.

Los días han pasado y ya apenas se habla de Bangladesh ni Camboya. El trabajador que gana 29 euros al mes y hace más de 50 horas semanales ha vuelto a su puesto de trabajo y nosotros a nuestras tiendas habituales. No es fácil ser un consumidor basado en la ética ni el comercio justo cuando no se vive en una sociedad que promueve estos valores. No es digerible por un momento ver cómo sacan a gente muerta entre los escombros en la televisión, mirarse la ropa y pensar que nosotros podemos hacer algo. Al igual que el proceso de digestión, todo tiene un final.

Mientras escribía este post, de nuevo en Camboya, otro derrumbamiento ha tenido lugar en otra fábrica de Camboya hiriendo hasta el momento a 23 personas. No es casualidad. No debe de serlo.

No vuelvas la cabeza

Hay atrocidades que por mucho que nos cueste contemplar debemos de saber que están ocurriendo. No podemos volver la cabeza y dejar que sucedan a miles de kilómetros de aquí como si no tuvieran que ver nada con nosotros. Algún día podríamos ser ellos y querer que todos supieran las injusticias que se cometen.

 

 

 

Terror en Malí

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Al-Qaeda sigue siendo una amenaza peligrosa en Malí que ha llevado a los franceses a desplegar sus tropas militares para luchar contra este grupo terrorista. En Estados Unidos ahora vuelven la mirada atrás cuando es sus últimos debates preelectorales de 2012,  Mitt Romney habló sobre Malí y el peligro que al-Qaeda suponía para este país.  A pesar del asesinato de los cuatro estadounidenses en el consulado americano de Bengasi, en Libia, ejecutado por afiliados terroristas de al-Qaeda,  Obama prefirió dejar el tema aparcado y no darle demasiada importancia.

Puede que como estrategia electoral Romney planteara este asunto de la amenaza internacional para hacer flaquear a Obama pero el hecho es que estaba en lo cierto, y lo estuvo respecto a Libia. Aunque ya no es tiempo de debatir qué temas debían de haberse puesto sobre la mesa en las camapañas políticas a las presidenciales de EEUU entonces, si es cierto que hay tropas luchando contra el terrorismo que algunos en America dieron por terminado con el supuesto asesinato de Osama Bin Laden.

Mientras tanto, Francia asiste al gobierno maliense en su lucha contra el extremismo islamista esta semana, con ataques aéreos y operaciones terrestres después de que los militantes rebasaran el pueblo de Diabaly, llevándolos cerca de la capital, Bamako. El  francés, fue el primero en intervenir directamente después de que el gobierno maliense solicitara asistencia una vez los islamistas extremistas comenzaran la ofensiva amenanzando con apoderarse de los países del Norte de África.

Malí arrastra problemas desde hace meses. Ya en marzo soldados malienses derrocaron al presidente Amadou Toumani Toure que había sido democráticamente elegido. El golpe de estado, justo un mes después de las elecciones, fue en respuesta a la ineficiencia del gobierno para negociar con la rebelión separatista Tuareg en el norte. En Abril, los rebeldes Tuareg, apoyados con los que siguieron la expulsión de Muammar Gaddafi entraron en el norte de la región de Malí y declararon la independencia. El Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) y el grupo islamista Ansar Dine se unieron y dictaron la ley de la Sharia en el norte de Malí establecido ahora como estado islámico. Los islamistas pronto tomaron control de la rebelión y fueron bajando hacia la capital hasta obligar a Bamako a pedir ayuda a Francia.

Estados Unidos se ha comprometido a enviar apoyo logístico a Malí junto a las 1700 tropas francesas que viajarán a la región de las cuáles 800 ya están en terren, pero asegura que no enviará a ningún militar. La política de EEUU prohíbe enviar ayuda militar a países donde el gobierno existente ha sido instaurado por un golpe de estado.  Burkina Faso, Ghana, Nigeria, Benin, Togo y Senegal también han afirmado que mandarán equipo militar

François Hollande ha declarado que sus tropas permanecerán en Malí hasta que la estabilidad vuelva y la región sea una zona regida por un gobierno democrático.

Desde que en marzo de 2012 comenzaran a tener lugar los ataques, ya se han desplazado más de 230.000 personas debido a la inestabilidad y la guerra, según datos de la ONU.

 

Después de Assad

¿Cuál será el aspecto de Siria una vez finalice la Guerra Civil y caiga el presidente Bashar al-Assad, cuyo clan ha conducido al país con puño de acero durante más de 40 años? Dados los recientes acontecimientos que han transformado los eventos y empujado la batalla siria a un nuevo estado, esta pregunta tarde o temprano tendrá que ser planteada.

Assad ha atacado los lugares más recónditos de la región, extendido la lucha hasta la capital, Damasco, e incrementado la precisión de sus armas hasta anunciar que llegaría a las químicas en caso de intervención internacional. Parece que los insurgentes se detienen ante tales amenazas y se vislumbra un final de juego pero no se debería albergar ninguna esperanza ya que Assad y su régimen no parecen asumir un gobierno democrático. Todo lo contrario, el presidente sirio parece tener planes más violentos en su mandato mientras la oposición amenaza con ajustar cuentas con sus seguidores y el conflicto irrumpe entre clanes y comunidades religiosas.

Si otra comunidad árabe fuera sustituida por una Hermandad Musulmana Suní, la cual en Siria representa la mayoría de la población, podría ser de nuevo el resultado de una guerra civil.

La oposicion radical a Israel ha sido siempre un pilar para el régimen sirio, el cual le ayuda a explicar el cierre de su cooperación con Hezbollah, el aliado más cercano de Irán. Pero aunque el régimen de Siria cambiáse no lo harían los parámetros básicos de su relación con el conflicto israelí, concretamente en la búsqueda de un estado palestino viable y, lo más importante, la aceptación de la existencia de Israel.

A pesar del radicalimos, el régimen de Assad fue siempre predecible para Israel, aunque el caos del Líbano puede llevar a la total desestabilización del país. Supo dónde estaban los límites y los aceptó. En contraste, la incertidumbre actual implica un peligro de guerra nacional, especialmente teniendo en cuenta  las armas químicas que almacena Siria.

Por último, Siria tiene un asunto pendiente: su alianza con Rusia la cuál ya no es lo suficientemente fuerte para garantizar la superviviencia del régimen. Las consecuencias estratégicas para el Kremlin podrían ser profundas, porque la caída de Assad condenaría la nueva  política de exteriores del presidente Vladimir Putin, que apunta a restaurar el poder ruso y convertir la nación en una influencia global.

Organizaciones humanitarias demandan ayuda para Dadaab

Miles de vidas están en peligro en Kenia, según advierten las organizaciones de ayuda humanitaria que trabajan en  el mayor campo de refugiados del mundo, Dadaab. Este proyecto  que se creó   hace 20 años se levantó para dar cobijo a unas 90.000 personas y hoy ya son más de 450.000 las que huyen desesperadas del  conflicto somalí que no cesa desde hace  dos décadas.

Tan solo en junio y agosto de 2011 llegaron al campamento unos 110.000 refugiados, la mayoría procedentes de Somalia. El inesperado incremento de las personas que llegan a Dadaab buscando comida y alojamiento unido a la peor sequía que azota al  Cuerno de África en los últimos 60 años, da como resultado la carencia de recursos para abastecer a todas las personas acogidas en el lugar.

Las condiciones climáticas y los escasos recursos económicos se traducen en no poder dar de comer a todo el mundo, en no tener tiendas suficientes en las que las personas puedan albergarse y en que no haya medios para tratar enfermedades y epidemias que acabarán cobrándose la vida de personas, entre ellas la de los más débiles: los niños.

También explican los representantes de las organizaciones, que sería necesaria la implementación de centros educativos en el campamento ya que más del 70% de refugiados son niños que no atienden a la escuela.

Stephen Vaughan, director de CARE en Kenia, señala que ” si los niños no van a la escuela y la gente no tiene adecuadas tiendas u otros servicios esto adquiere el potencial para ser militarizado y que se propague la violencia y la inestabilidad”.

Save the Children, Oxfam, Médicos Sin Fronteras , CARE y hasta catorce organizaciones aseguran encontrarse ante un déficit de 20 millones de euros que hay que cubrir lo antes posibles. Solo quedan fondos para 4000 tiendas cuando hacen falta más de 30000, por ejemplo.

Todos podemos colaborar con nuestras pequeñas donaciones que se pueden realizaren el web de las organizaciones que trabajan en Dadaab, pero en inversiones de tal calibre son los gobiernos  los que antes pueden tapar agujeros.