Ser una buena persona

Si preguntas a los demás qué es ser una buena persona, probablemente te encuentres con caras de desconcierto. Prueba y verás qué sucede.

Una amiga mía me dijo que no estaba segura de ser una buena persona pero tampoco de no serla.

Otros hacen referencia a la empatía, actos solidarios y al sentido de humanidad. Pero siempre que preguntas, la mayoría se suele cuestionar si son o no buena gente aunque muy pocos puedan definir con exactitud cuál es su verdadero significado.

Hay psicólogos que aseguran que ser una buena persona no va tanto de ayudar a los demás, sino de ayudarse a uno mismo y considero ésta una máxima por la que se rigen muchas terapias psicológicas actuales, aunque no estoy segura si también somos capaces de entenderlo.

Yo he crecido en un pequeño pueblo donde la idea de ser bueno estaba relacionada con la Biblia y figuras místicas que se han convertido en mártires por extrañas acciones que se basan, resumiendo, en pasarlo mal.

En este mundo cada vez más cambiante, conectados de tantas maneras y con tantos prejuicios como ropa tenemos en el armario, parece muy valioso saber si nuestros comportamientos encajan en el significado de bondad. En mi opinión, ayudar a los demás a expensas de tus propias necesidades no es sinónimo de ser una excelente persona, más bien creo que lo que te hace admirable es conseguir que tus acciones y creencias te hagan sentir primero bien a ti y después al resto.

Puede que sea cierto que deberíamos trabajar en primer lugar para sentirnos bien con nosotros mismos  y que luego ese bienestar se expanda sin esfuerzo, pero en esto tampoco estoy del todo convencida.

Lo único que puedo afirmar con experiencia, que si estás resentido y no te respetas, de nada sirve que ayudes a ancianas a cruzar la calle o des todas las limosnas del mundo. De nada sirve siempre y cuando lo hagas para encontrarte mejor.

Así que la pregunta es, comenzando a plantearla hacia mi misma: ¿eres caritativo o caritativa porque realmente quieres o estás inconscientemente esperando algo a cambio? Si estás motivado por un feedback positivo que mueva tus cimientos internos, no encontrarás acciones que te hagan sentir un individuo excelente. La benevolencia más bien se trata de una actitud y de cómo te enfrentas a la vida.

Entonces ¿cuál es el camino correcto? Mi respuesta es que no creo que haya una senda marcada como la definitiva. Hay muchas formas de llegar a sentirse bien y cada uno debe de configurar la suya. No enviar dinero a África o no ser voluntaria, no te hace menos humana que las personas que lo son.

Pero si algo he aprendido en todo este tiempo es que incluso en tus momentos más oscuros, echar una mano a otros que no tienen ni tiempo de plantearse esta reflexión, te aporta un baño de luz al que te puedes volver adicto.

 

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