El individualismo no mejora el mundo

Abre tu corazón

Hace poco llegaba a mi vida una persona que me ha hecho seriamente reflexionar sobre la frialdad de las personas. Por x motivos que no puedo explicar aquí, esta persona me daba un extenso argumento para defender su postura ultraindividualista.  Es cierto que nadie nos ha regalado nada, pero hay muchas formas de entrega y no necesariamente implican la económica. A esta persona le digo que su individualismo le aportará pocas ventajas.

Sinceramente creo que cada día hay que encontrar la manera, solo una, de hacer este planeta un poco mejor. Si todos nos dedicáramos a buscar ese instante diario seguro que la tierra sería un lugar más acogedor

Yo tengo mil defectos y en ocasiones soy un poco agria, individualista también, pero eso no es motivo para quedarme parada. Y, lo esencial, es que me niego a dejar una mierda de herencia a los que vienen detrás cuando en mis manos he tenido la posibilidad de hacer algo.  Mucho menos bajo la premisa de que como la vida son dos días miro por mi y que le zurzan al resto. Creo que de esto he hablado ya en otras entradas, y trabajar en busca de ese bien común es algo que admiré durante mi estancia en Senegal. Sobre todo por algo que me parece genial, considero que trabajar para el bien común tiene  beneficios bestiales:

  • El regalo más económico y el más sencillo que podemos hacer es el de sonreír. No solo aportas energía a la persona a la que le sonríes, también te llenas de carga positiva a ti mismo. Se trata de recibir mucho más de lo que das.
  • La amabilidad tampoco nos vacía los bolsillos y hace la vida del otro más cómoda. A ti te hace sentir especial, mejor persona y seguro que a quien le haces ese favor le estás construyendo un puente para conseguir llegar al otro lado de algo bueno, por muy pequeño que sea el recorrido.
  • Compartir conocimiento también es una forma de construir un mundo mejor. Hay un montón de ofertas de voluntariado en tu ciudad esperando de ese gran conocimiento tuyo que ayudará a personas que no tienen acceso a la educación por los medios convencionales.
  • Deshacerte de todo lo que no usas en casa y encargarte tú mismo de que llegue a quién lo necesita es una de las muestras de generosidad más grandes que puedes realizar.

A la conclusión que he llegado es que la vida tiene formas de crear o romper nuestra inteligencia emocional. Sea nuestra culpa o no, tenemos determinas emociones o entendemos que no las necesitamos. Quizá no tengamos la habilidad de crearlas pero sí de trabajar sobre todas y ayudar es una de ellas. Así que estoy segura que quien no hace nada por el del al lado es porque no le da la real gana. ¿Qué no tienes un euro? Pues lanza tu mejor sonrisa a quien la necesite. Por algo se empieza.

 

 

 

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