Hasta pronto amigo y gracias

Cuando era niña imaginaba que a mis 30 años sería una mujer segura, que viviría sola con un perro y estaría tan feliz con mi trabajo y mi entorno que habría llegado al clímax de la evolución individual. El próximo paso sería montar la familia, en plan LEGO.

La realidad es que no soy fuerte y muchas cosas me ponen muy triste. Tampoco tengo perro, ni piso y mi familia se sigue reduciendo a la misma que cuando dejaba volar mi imaginación por aquel entonces.

Aunque no me importa que no se haya cumplido mi profecía infantil, a lo largo de estos años la vida me ha traído experiencias maravillosas, momentos que no cambiaría por ningún otro visto en películas y eso solo me lo puede haber dado el ser lo que soy ahora: así de poco fuerte.

Pero sobre todo, la vida me ha traído y continúa poniendo en mi camino a personas. Personas que me sorprenden, para bien o para mal considero que cada una tiene un papel en esta obra, y yo me quedo con aquellas a las que admiro. Otras ya se han marchado pero siempre estarán almacenadas en mis neuronas despertando alguna vez junto con los recuerdos de una conversación entre risas o lágrimas.  Gracias a todas ellas también.

Y, sobretodo hoy, quiero darte las gracias a ti Diego, porque en los últimos meses eres uno de los pocos hombres que ha sentido algo realmente bonito por mí y me lo has demostrado de una forma tan mágica.

Ahora que sé que ya no estás eres motivo de una enorme tristeza en mi interior. El saber que te has ido de un modo tan frío endurece todavía más esta pena. Pero tengo la esperanza de que hayas vivido en el metro junto a tu guitarra y a tus perros como una opción fruto de tu elección, así que si viviste la vida como deseaste, me alegro de que así fuera porque pocas personas tienen el valor de hacerlo.

La vida muchos días es una auténtica cagada. Dicen que depende de cómo la mires, que todo está en el enfoque que uno le dé, pero no deja de ser una caga en ocasiones. Y es gracias a gente como tú que se agrieta la monotonía de los días para que la luz de la mágica diferencia entre a iluminarla.

Espero que muy pronto alguien como tú vuelva a cruzarse en mi camino y ten por seguro que así será y que le contaré tu historia. Le contaré cómo la gente te apreciaba y el dulce recuerdo que ha quedado de ti en la esquina del metro. Contaré la forma en que me mirabas hasta ruborizarme y los mensajes descarados que me enviabas y que me hacían reír.

Nunca te invité a aquella cerveza que tantos días te propuse. Te prometo que me tomaré un par a tu salud.

Me decías que tu madre te hubiera matado si hubiera visto la manera en la que vivías. Probablemente te hubiera arrastrado hasta Alcoy evitando que siguieras pidiendo por las calles pero estoy segura de que hubiera estado orgullosa de todo el amor que dabas. Diego, la gente tenemos tantos miedos que no amamos así, y tú te entregaste a la calle del mismo modo que te entregabas a los demás, o al menos a mí, tal y como eras.

No te olvidaré. Nadie de los que te conoce lo hará.

Disfruta de esos desafinados acordes allá donde estés amigo.

Diego :)

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